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Dvorak: El gueto llamado Facebook [Opinión]

Tal como lo veo yo, el principal competidor de Facebook es Second Life. Pero mientras que Second Life representaría algo como una buena novela de fantasía, Facebook es más bien como un reality show televisivo: las cosas parecen reales pero no lo son. Y como todo reality show, Facebook está cerrado, controlado y manipulado. A final de cuentas, todo es débil y sin sustancia.

Creo que es brillante que la gente de Facebook se enfrente a Netflix desarrollando su propio servicio de descargas. No es sino otra bisagra de la puerta usada para encerrar a la gente dentro del mundo autocontenido de Facebook, donde los tímidos pueden habitar cómodamente. Me pregunto cuándo Facebook comprará Second Life y revelará sus verdaderos propósitos.

Lo he dicho antes en esta columna, y me gustaría recordarle a la gente lo que pienso de Facebook: es la segunda venida de AOL. Es aquello en lo que AOL se habría transformado si no hubiera fallado. Se trata de una comunidad que evolucionó a partir de las ideas de MySpace y LiveJournal y varias ideas de AOL, y luego se implementaron en una sola visión coherente. La visión que Mark Zuckerberg tiene de Facebook se creó a la imagen de su propio ser introvertido, con un poco de Second Life añadido.

Conozco a mucha gente que utiliza Facebook para crear una versión amorfa y cambiante de forma de sí mismos con una personalidad online (dentro de los confines de Facebook).

“Hazte mi amigo, fíjate en mí”. ¡Oh, no! Alguien dejó de ser mi amigo. Ahora tengo que acosarlo para descubrir por qué lo hizo.

Facebook es un mundo por sí mismo y ha creado lo que debe denominarse una ciudadanía de segunda clase online. Qué cosa tan risible. Cuando la Net prosperaba a mediados de los años noventas, de repente todos los servicios online aislados se vieron obligados a ligarse a Internet. Esto le permitió a la gente explorar fuera del dominio de un CompuServe o de AOL.

Pronto esto degeneró en el meme de que AOL era “las ruedas de entrenamiento para Internet”. Poco después de aquello, la gente me decía que ya no necesitaba AOL, pues Internet tenía todo lo que AOL ofrecía y más sin costo.

AOL jamás manejó bien nada de eso y se convirtió en lo que es actualmente: una colección de servicios y sitios web disociados. Luego llegó Facebook. Éste enfatizó la naturaleza asociativa de un sitio comunitario, y de repente la gente se alejó en masa de la Net y volvió a una comunidad falsa, como nada que hayamos visto antes.

Así que pasamos de decir que AOL era como unas ruedas de entrenamiento y sumergirnos en el rico Internet a otra versión de AOL. ¿Todo el tiempo nos gustaron las rueditas de entrenamiento? ¿O de veras necesitamos esta especie de control total en general? ¿Facebook de verdad representa un espíritu perdido de independencia en todo el mundo?

¿De verdad es eso lo que sucede? ¿O me equivoco cuando veo Facebook como una especie de refugio para el sumiso y el precavido? Veo Facebook como un gueto de ciudadanos de la red que no pueden sobrevivir en el Internet real; como gente que jamás pudo aprender a montar en bici y que se habría quedado en AOL si éste no los hubiera abandonado.

Ahora las corporaciones y las agencias de relaciones públicas que las representan alientan más a Facebook. No puedo decirles cuántas veces me han dicho que averigüe más visitando Facebook. ¿No me pueden mandar un archivo pdf? ¿No puedes crear un simple sitio web y mejor recurres a Facebook? ¿Qué tan difícil es postear algo fuera de los límites de Facebook?

Lo que vemos es la guetización de una clase de gente autoseleccionada que al final se encontrarán categorizadas como tech losers. Lo que quiero decir es que esta gente se pone a jugar con su granjita en Facebook como si fuera un juego en que de verdad valiera la pena perder el tiempo. Mejor jueguen World of Warcraft, algo que refleja verdaderos esfuerzos de desarrollo en vez de bonitos trucos mercadotécnicos.

Entiendo qué tan difícil es que alguien se mantenga al ritmo de la tecnología y de su panorama en cambio constante; pero cubrirse debajo de esa piedra llamada Facebook no te beneficiará; esto te lo aseguro. –John C. Dvorak

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